Temas de reflexión

Inclusión no es un término a medias!

La semana pasada  el mundo de mamás, terapeutas, docentes y muchas personas en general se vio estremecido ante la noticia y divulgación de un niño  con Asperger que habia sido sacado de la escuela y como la mamás de los demás compañeros celebraron y divulgaron la noticia; muchos como yo brincamos, nos horrorizamos y criticamos la situación, que nos demuestra cada vez mas, que la inclusión educativa es una de las mayores luchas y que cada vez que damos un paso adelante, pareciera que retrocedieramos tres.

Vemos cada día que la situación escolar, que no varía entre países, se da la tarea de rechazar y discriminar a niños y adolescentes, negándoles mátriculas y cerrando sus puertas a la educación formal, permitiendo bullying no solo por parte de los demás compañeros, si no por parte de los maestros que juraron actuar con ética en beneficio de la educación de niños y jóvenes, justificando sus acciones por el hecho de “no conocer lo suficiente de discapacidad para poder ayudarle a nuestros hijos”

En el momento actual, en el preciso momento en que se encuentra la educación. la palabra inclusión no debería de ser una lucha, si no una palabra más dentro del contexto educativo, una realidad y algo normal; no una palabra que llame a la diferencia y la lucha por igualdad.

Me gustaría decir y pensar que fue un caso aislado, pero para quienes trabajamos en el ámbito educativo, este tipo de situaciones son nuestro pan de cada día, mantenemos la lucha aún cuando lo único que recibimos son instituciones con sus puertas cerradas, situaciones como estas se viven a diario en Argentina y el resto del mundo, pero para mi no hay diferencia entre un grupo de mamás que celebraron  un acto moralmente incorrecto a un colegio o institución que se niega a recibir a niños por su discapacidad, a hacer adecuaciones curriculares y en su infraestructura.

Discriminación es discriminación desde el contexto que se vea y negarle la educación a un niño es una situación grave que nos habla de las débiles leyes que benefician la educación, lo poco empoderados que estamos los padres de familia, la poca o nula sensibilidad de los maestros, la poca ética de los colegios y de una situación social de poca tolerancia hacia la diversidad.

Vemos la falta de inclusión/aceptación como algo normal  que pareciera ser que el único error que las mamás cometieron fue hacerlo público.

La inclusión no es un término a medias, o creemos en ella o no, o actuamos o no, o somos docentes inclusivos o no!

 

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Yo después del colegio quiero unas vacaciones.

 

 

Sabes en realidad, no es tonta tu idea, al contrario sería recomendable, especialmente si tienes 16 años. Obviamente hay que analizar por qué deseas vacaciones, ¿es para postergar o negar una responsabilidad de decidir qué vas hacer con tu vida?, ¿quedaste exhausto mentalmente con todos los trabajos que entregaste al final de colegio?, ¿qué harías en esas vacaciones, cuánto tiempo implicaría y quién lo financiaría?

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